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jueves, 17 de abril de 2014

Jueves Santo: vídeo del padre Alfonso Gálvez

Hoy, día de Jueves Santo, celebra la Iglesia tres grandes acontecimientos, pilares básicos de nuestra fe, que son: la institución, por Jesucristo, de la Santa Misa, de la Sagrada Eucaristía y del Sacerdocio, en la noche de la Última Cena.

Se trata de tres grandes misterios sobre los que es preciso hablar sin ningún tipo de ambigüedades, pues hoy se ha desatado una feroz y cruel batalla contra la Misa entendida como el Sacrificio de Cristo en la Cruz, contra  la presencia real de Cristo en la Eucaristía y contra el Sacerdocio Ministerial. 


Las persecuciones actuales, además de ir contra los cristianos (que también), como en los tres primeros siglos del Cristianismo, van dirigidas, sobre todo y básicamente, contra la misma fe. Todo lo que aparezca como sagrado y sobrenatural es perseguido con un odio inmenso, ante la indiferencia de la mayoría de los católicos que, o bien no son conscientes de ello (y viven como si no ocurriera nada) o si son conscientes, miran para otra parte, como si no fuera con ellos. La recomendación de San Pablo a los Romanos, diciéndoles: "si sois conscientes del momento presente, ya es hora de que despertéis del sueño" (Rom 13,11), deberíamos aplicárnosla nosotros mismos, con carácter de urgencia.


Me he tomado la libertad de insertar en este blog un vídeo de la homilía pronunciada por el padre Alfonso Gálvez este mismo día de Jueves Santo, 17 de abril de 2014, porque es de una clarividencia meridiana y no se anda con paños calientes cuando habla, haciéndolo siempre dentro de la máxima fidelidad a la Iglesia Católica, [aunque, eso sí, haciendo un uso adecuado de la razón, como corresponde a seres racionales y libres, creados así por Dios] . Salen a relucir en él, además, otros problemas de actualidad, que son muy graves y que no deben ser ignorados. El vídeo dura 58 minutos pero, como digo, son muchos los temas que aparecen en él. Se puede, por lo tanto, ver y escuchar, en trozos, según el asunto del que trate. Así, por ejemplo, el tema de la infalibilidad papal está tratado desde el minuto 42:10 hasta el 47: 58. Cada uno puede hacer su propia composición, según aquello que más le llegue al alma o sobre aquellos puntos en los que tiene alguna duda. Ciertamente, es imposible tratar cada uno de ellos en profundidad en una sencilla homilía, aunque el tiempo dedicado a ella sea extenso. Pero lo importante es que las conclusiones sí que están claras en cada caso.


El momento en el que nos ha tocado vivir requiere de personas que se tomen muy en serio al Señor, que lo quieran con todo su corazón y con toda su alma, y que no se avergüencen de llevar el nombre de cristianos. Pero para perseverar en la fe es preciso tener las ideas claras, conocer la propia doctrina. Para ello se necesita de buenos pastores, que hagan presente entre nosotros al mismo Jesucristo. Yo me considero muy afortunado de conocer personalmente a uno de ellos, el padre Alfonso Gálvez, mi amigo del alma. Y por eso quiero compartir este vídeo con los lectores de este blog: conozco a algunos, también amigos míos, y les deseo lo mejor, de todo corazón. Para ver el vídeo pincha aquí 

Amor y pobreza

Desgraciadamente, la gente (la mayoría de los cristianos) no conoce a Jesús. Y no lo conocen, entre otras cosas, porque no se les predica toda la Verdad del Evangeliotan solo algunas frases bíblicas, que son siempre las mismas. Se escamotea la Palabra de Dios a los fieles, por parte de muchos de sus pastores, y se les presenta a un Jesús dulzón y almibarado, procurando esquivar, por ejemplo, todo lo que haga referencia al pecado, que es el verdadero mal y lo que realmente esclaviza: "Os lo aseguro: todo el que comete pecado, es esclavo del pecado" (Jn 8,34). No se le da al pecado la importancia que tiene (si es que se habla de él). Y, sin embargo, el pecado no es ninguna broma. San Pablo le llama "misterio de iniquidad" (2 Tes 2,7), y según San Juan "el que comete pecado ése es del diablo" (1 Jn 3,8). De modo que no es algo que se pueda tomar a la ligera, sino que es algo muy serio. La prueba la tenemos en el hecho de que "nuestro Señor Jesucristo se entregó a Sí mismo por nuestros pecados, para librarnos de este mundo malo" (Gal 1,4). 

¿Tan grave es el pecado que ha sido necesaria la muerte del Señor por causa de él? ¿Tan importantes somos para que Dios haya enviado a su Hijo para salvarnos? Pues parece ser que sí: lo somos. Y lo somos desde el momento en que Él nos ha concedido tanta importancia, amándonos como nadie jamás ha podido amar a otra persona, hasta el extremo de haber dado su Vida para conseguirnos la salvación (una salvación lógicamente supeditada a nuestra libre respuesta amorosa a su llamada).  Viniendo al mundo,  con su vida, ha querido enseñarnos en qué consiste el amor verdadero, el único que merece tal nombre.

Pensemos en algunos detalles concretos; dice San Pablo, por ejemplo, que "nuestro Señor Jesucristo, siendo rico, se hizo pobre por vosotros, para que vosotros os enriquecierais con su pobreza" (2 Cor 8,9):  se hizo pobre por amor a nosotrosdándonos su Vida y haciéndonos así ricos, para que nosotros, a su vez, se lo diéramos todo, haciéndonos igualmente pobres, en correspondencia a su amor. Porque a esto se refiere la pobreza cristiana. La pobreza verdadera, que es la pobreza cristiana, es una virtud; y está íntimamente relacionada con el Amor: lo recibimos todo de Él, lo recibimos a Él mismo, que se nos da por completo. Y luego, en correspondencia, se lo damos todo y nos quedamos sin nada. Esta pobreza en la que nos quedamos es consecuencia del Amor; y esa es la razón por la que la pobreza es una virtud fundamental para el cristiano. Siendo pobres nos identificamos con Jesucristo. Él es nuestro Maestro y nuestro Modelo. (No debemos confundirla con la miseria, con la que no tiene nada que ver, pues ésta [la miseria] es consecuencia del egoísmo de los hombres). 

Como podemos comprobar, una vez más, si no hay bilateralidad no puede haber amor. El amor es siempre cosa de dos. Es conmovedor oir cómo Jesús nos dice, como en susurro: "Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que Yo os mando" (Jn 15,14). Él llevó su amor por nosotros (¡amor incomprensible e inmerecido por nuestra parte!) hasta el extremo de dar su vida en remisión por nuestros pecados, de modo que pudiéramos estar con Él siempre, por toda la eternidad. "Me amó y se entregó por mí" (Gal 2,20), decía San Pablo a los gálatas. ¿Por qué no lo amamos también nosotros y nos entregamos por Él? Por eso, nunca se insistirá lo suficiente en el misterio de iniquidad, que es el pecado, y en la necesidad (¡urgente!) de que no nos tomemos la realidad del pecado a la ligera. Nos va en ello la salvación, o lo que es igual, el poder permanecer unidos a Jesús para siempre, amándolo y siendo amados por Él.



Esta tarea no es fácil, pero es apasionante. Jesús nos enseñó lo que tenemos que hacer si queremos salvarnos:  "Si alguno quiere venir en pos de Mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame" (Lc 9,23). Y, en conformidad con esto, decía San Pablo: "Yo predico a Cristo y a Cristo crucificado, escándalo para los judíos y locura para los gentiles, pero para los llamados, tanto judíos como griegos, poder y sabiduría de Dios" (1Cor 1,23-24). ¡Siempre la cruz por medio! Por más vueltas que le demos no hay otro camino para salvarnos que el que Jesús nos ha señalado: la puerta estrecha, la negación a uno mismo por amor a Él. Esto siempre ha sido, y seguirá siendo motivo de escándalo ... pero es Palabra de Dios, que sabe más que nosotros, y que nos conoce y nos quiere más de lo que nos queremos y nos conocemos nosotros a nosotros mismos. Nosotros nos podemos engañar. Él nunca nos engaña. Y desea con locura nuestro amor y nuestro bien. ¡Si llegáramos a creernos la realidad de este Amor seríamos felices, realmente felices, ya en este mundo, pese a los sufrimientos, los dolores, las contrariedades, etc. Así han procedido siempre los santos (que han sido las personas más alegres y felices que han existido) y así debe proceder cualquiera que quiera considerarse realmente cristiano y discípulo de Jesucristo. 

jueves, 3 de abril de 2014

Una introducción al modernismo

Es un hecho innegable la pérdida de fe que se está produciendo hoy entre los mismos católicos (incluida parte de la Jerarquía); aunque muchos que se llaman a sí mismos católicos negarán este hecho. Y dirán "convencidos" de que ellos son católicos y que no han perdido la fe, en absoluto. Todo lo cual puede ser verdad, pero remitámonos a los hechos que son los que indican cuándo algo es verdad y cuándo no lo es: "Por sus frutos los conoceréis" (Mt 5,16). "Un árbol bueno no puede dar frutos malos, ni un árbol malo frutos buenos" (Mt 5,18). Estas palabras son de Jesucristo y son las que nos pueden clarificar la mente para juzgar acerca de lo malo y de lo bueno: ¿Produce manzanas? Es un manzano. ¿No produce manzanas sino peras? Es un peral, pero no es un manzano. Así de simple.

Para quien no lo sepa, el modernismo teológico considera a la Iglesia como una sociedad meramente humana, y es una herejía condenada por San Pío X, en su encíclica Pascendi, quien definió al modernismo como el conjunto de todas las herejías. Pues bien: de alguna manera la herejía modernista se ha ido infiltrando paulatinamente en la misma Iglesia, como una especie de virus que va actuando poco a poco, pero eficazmente. Su objetivo es la destrucción de todo lo sobrenatural en la Iglesia: o sea, la destrucción de la Iglesia, en definitiva, tal como fue fundada por Jesucristo.


Su modo de actuación es muy "inteligente". Básicamente consiste en no hablar de aquellos temas que puedan "herir" la sensibilidad del mundo moderno para poder atraer el mundo hacia sí; así como la introducción (también paulatina) de una serie de ideas que sean aceptadas por el mundo : deben aparecer, por lo tanto, como buenas, atrayentes, agradables y dignas de todo elogio. Si se descubriera la maldad intrínseca de estas ideas, entonces serían rechazadas... lo que hay que evitar por todos los medios. 


Lo peor de todo es que como estas ideas, expandidas por todo el mundo gracias a los medios de comunicación, (¡ay, el gran poder de los mass media!); digo, como estas ideas lo impregnan todo, la Iglesia, que está en el mundo, ha sido influenciada también por ellas; y, a veces, hasta extremos insospechados; lo más cómodo y lo más sencillo es decirle a la gente lo que la gente desea oír y halagar sus oídos, pero no es así como actuaba el Señor. Por ejemplo, cuando estaba enseñando en la sinagoga de Cafarnaúm su célebre discurso acerca del pan de Vida, que era Él mismo, resultó que "muchos de sus discípulos, oyéndole, dijeron: 'Dura es esta enseñanza, ¿quien puede escucharla?' " (Jn 6, 60) "y se echaron atrás y no andaban ya con Él" (Jn 6,66). 


Tal vez a alguno se le podría pasar por la cabeza que Jesús, para no quedarse sin discípulos, iba a cambiar sus palabras. Pues ese tal anda muy errado; y no conoce cómo era Jesús, pues  no sólo no se desdijo de sus palabras sino que, acto seguido, "preguntó a los Doce: '¿También vosotros os queréis marchar?' " (Jn 6,67). Decía San Pablo que  "vendrá un tiempo en que los hombres no soportarán la sana doctrina, sino que, dejándose llevar de sus caprichos, reunirán en torno a sí maestros que halaguen sus oídos, y se apartarán de la verdad y se volverán a las fábulas" (2 Tim 4, 3-4) ... ¿Estaremos ya en ese tiempo? Todos los indicios hacen apuntar que sí. Lo estamos comprobando. Ante las grandes mentiras que hoy se proclaman por doquier, la gente acaba considerando como normal cosas que un niño pequeño desmentiría tranquilamente: es el caso, por ejemplo, de la ideología de genero, que no tiene ni pies ni cabeza (y de muchísimas otras que todos conocemos, y de las que ya se ha hablado en otros lugares de este blog). Ya sabemos: una mentira, repetida una y mil veces acaba transformándose en "verdad". No se apela a la razón sino a los sentimientos. Y de este modo, aunque se nos engañe con grandes mentiras, éstas son presentadas como atractivas y aparecen como verdades,  ... engañando a multitud de personas



Jesús nos avisó ya de este peligro que, si siempre ha existido, hoy en día presenta una actualidad superior a la del momento histórico en el que fueron pronunciadas. Al fin y al cabo, son Palabra de Dios. Y estas palabras trascienden el tiempo y el espacio: "El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán" (Mt 24,35). ¿A qué palabras nos referimos ahora? A éstas: "Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros disfrazados de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces" (Mt 7,15). Porque ciertamente es así: si no viniesen disfrazados de ovejas y mostraran, en cambio, su verdadera cara, serían rechazados. La mentira necesita siempre de la verdad para poder atraer a la gente. Claro que sólo serán engañados aquellos que hayan optado por la mentira y se dejen seducir por ella: "reunirán en torno a sí maestros que halaguen sus oídos, y se apartarán de la verdad y se volverán a las fábulas" (2 Tim 4,4)


Podríamos recordar aquí también estas palabras de San Pablo a Timoteo, que vienen como anillo al dedo: "Has de saber esto: que en los últimos tiempos sobrevendrán días difíciles. Pues los hombres serán egoístas, avaros, altivos, soberbios, blasfemos, desobedientes a sus padres, ingratos, criminales, desnaturalizados, desleales, calumniadores, salvajes, sin bondad, traidores, temerarios, hinchados, amantes del placer más que de Dios, los cuales tendrán una apariencia de piedad, pero en realidad habrán renunciado a su espíritu. Apártate también de éstos" (2 Tim 3, 1-5). 


Ciertamente no se puede afirmar que estemos en los últimos tiempos, pues ese conocimiento se lo ha reservado sólo el Padre, aunque no cabe duda de que hay signos bastante fuertes en este sentido (no tenemos más que analizar un poco todo lo que está sucediendo); de modo que tampoco se puede afirmar que no lo estemos. Pero, en fin, sea de ello lo que fuere, de lo que se trata ahora es de caer en la cuenta de que estas personas, estos falsos profetas que surgirán al final (aunque siempre los ha habido) no son tales profetas sino lobos rapaces que, según el Señor, vendrán disfrazados de ovejas y, según San Pablo, con una apariencia de piedad. Debemos estar muy atentos y vigilantes. Y siguiendo el consejo que dio San Pablo a Timoteo: "Apártate también de éstos" (2 Tim 3,5), dirigirnos a Jesús y decirle, como hizo San Pedro: "Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna, y nosotros hemos creído y conocido que Tú eres el Santo de Dios" (Jn 6, 68-69)

lunes, 31 de marzo de 2014

Un año de Pontificado del papa Francisco (7 de 7)


15. En una entrevista mantenida con el periodista ateo Eugenio Scalfari el 24 de septiembre de 2013 en el Vaticano, publicada por el cotidiano izquierdista La Repubblica el 1 de octubre, Francisco realizó unas declaraciones pasmosas. Cabe precisar que esta entrevista fue publicada en el sitio oficial de la Santa Sede, lo que le confería un rango magisterial. Fue retirada al cabo de un mes y medio, a causa de las incesantes polémicas y de las numerosas protestas que había suscitado en ámbitos católicos conservadores. Pero la entrevista permanece considerada «confiable en líneas generales», asegura el Padre Federico Lombardi, el encargado de la sala de prensa de la Santa Sede. Además, el artículo fue íntegramente publicado por el cotidiano del Vaticano, L’Osservatore Romano, incluso en su versión semanal italiana del 8 de octubre. Sin esas polémicas y protestas, la entrevista aún se hallaría en el sitio oficial del Vaticano, entre los documentos oficiales del nuevo pontificado… 



Tras haber expuesto el contexto, leamos algunos pasajes [de la misma]. Según el Papa Francisco «los males más graves que afligen al mundo hoy son el desempleo de los jóvenes y la soledad en la que son abandonados los ancianos». Frente a semejante sentencia, resulta imposible no interrogarse: ¿Más graves incluso que la legalización de la pornografía y del aborto, del divorcio y de la contracepción, del «matrimonio» homosexual y de la adopción «homoparental»? ¿Más graves todavía que la apostasía de las naciones antaño católicas, que la escuela sin Dios, que la «cultura» de masa hedonista y que la ignorancia religiosa casi absoluta de la juventud? 

A renglón seguido, al periodista que se imagina que Francisco podría intentar convertirlo, éste le responde tranquilizándolo en términos inverosímiles: «El proselitismo es soberanamente absurdo, no tiene ningún sentido. Hay que conocerse, escucharse mutuamente y aumentar el conocimiento del mundo que nos rodea (…) ». Afirmaciones de este tenor podrían ser rubricadas sin vacilar por un masón, un «libre-pensador» o un filósofo «humanista» (...) He aquí otra sentencia bergogliana: «Todo ser humano posee su propia visión del bien y del mal. Nuestra tarea reside en incitarlo a seguir el camino que el considere bueno (…) No dudo en repetirlo: cada uno tiene su propia concepción del bien y del mal, y cada uno debe escoger seguir el bien y combatir el mal según su propia idea». Esto no es sino puro naturalismo, relativismo moral e indiferentismo religioso. ¡Y pensar que nosotros creíamos, sin dudas algo ingenuamente, que la principal tarea de los clérigos consistía en anunciar a los hombres la salvación en Jesucristo!

Pero retomemos la seriedad: salta a la vista de todo creyente medianamente instruido que la doctrina católica se sitúa en las antípodas de esas palabras inauditas y escandalosas en boca de quien ocupa la sede de San Pedro… He aquí dos de las proposiciones solemnemente REPROBADAS por Pío IX en su Syllabus de 1864: «Las leyes de la moral no requieren la sanción divina y no es en absoluto necesario que las leyes humanas se conformen con el derecho natural o reciban de Dios el poder de obligar» (n° 56). «La ciencia de las cuestiones filosóficas y morales, así como las leyes civiles, pueden ser sustraídas a la autoridad divina y eclesiástica» (n° 57).

Pasemos a continuación a la última salida del Papa Francisco: «Yo creo en Dios. No en un Dios católico, porque no existe un Dios católico, existe Dios (…) Por mi parte, observo que Dios es luz que ilumina las tinieblas, incluso si no las disipa, y que una chispa de esta luz divina se encuentra dentro de cada uno de nosotros (…) ».
[léase el artículo de Fray Gerundio que habla sobre este tema del Dios católico] Francisco hace suya la posición teológica de su amigo y mentor, el cardenal jesuita Carlo Maria Martini, al que en dos oportunidades cita elogiosamente en su conversación con Scalfari, consignada en su último libro, editado en 2008, "Conversaciones nocturnas en Jerusalén. Sobre el riesgo de la Fe", en el que este eclesiástico progresista y francmasón, reconocido como tal por el Gran Oriente de Italia, afirmaba que «no se puede convertir a Dios en católico. Dios está más allá de los límites y de las definiciones que establecemos».

[Estos] dichos consternantes de Francisco eximen de mayor comentario: corresponden más a una gnosis naturalista y panteísta, la de Teilhard de Chardin (¡Otro jesuita más! San Ignacio de Loyola debe estar que se revuelve en su tumba…) que a lo que nos enseñan la Revelación divina y el Magisterio de la Iglesia sobre la Naturaleza de Dios, la Creación y el Orden sobrenatural.

16. En su Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium (§ 247 a 249), publicada el 24 de noviembre de 2013, Francisco afirma que la Antigua Alianza «no ha sido nunca revocada», que no se debe considerar al judaísmo talmúdico actual, estructurado en oposición a Cristo y a la misión evangelizadora de la Iglesia, como a «una religión extranjera» ni decir que los judíos estén llamados a «convertirse al verdadero Dios», puesto que juntos creemos «en el único Dios que actúa en la historia» y «acogemos con ellos la común Palabra revelada». Pero (...) el cristiano verdadero bien sabe que sus enseñanzas
[las de los judíos] son falsas y que no pueden provenir sino del padre de la mentira, pues «quien niega al Hijo tampoco tiene al Padre; quien confiesa al Hijo, confiesa también al Padre.» (1 Jn. 2,22) y además «todo espíritu que confiesa a Jesucristo venido en carne es de Dios; pero todo espíritu que no confiesa a Jesús, no es de Dios» (1 Jn. 4, 2-3).

Francisco prosigue diciendo que (…) existe una rica complementariedad que nos permite leer juntos los textos de la Biblia hebraica y ayudarnos recíprocamente para profundizar las riquezas de la Palabra».
[Esto está en contra de lo que se encuentra contenido en la Sagrada Escritura y de lo que siempre ha enseñado el Magisterio de la Iglesia] (...) pero [claro, resulta que] la Palabra de Dios es idéntica al Verbo de Dios, a la segunda Persona de la Santísima Trinidad, que «se hizo carne y habitó entre nosotros» (Jn. 1, 14) de la que se dice que «vino a los suyos, pero los suyos no lo recibieron» (Jn. 1, 11); y los «suyos» son los judíos, quienes, en su gran mayoría, rechazaron a Jesucristo, el Verbo encarnado, la Palabra de Dios hecha carne (...) [y al que siguen rechazando también ahora, con más fuerza, si cabe]

Estamos ante un serio problema, si se me permite el eufemismo… Y confieso que no puedo dejar de interrogarme: "¿Llegará acaso el momento en que se prohíba a los fieles rezar por la conversión de los judíos, por considerarlo como un acto de «intolerancia religiosa», «discriminatorio» y «antisemita»? " (...) 


¿Hasta dónde nos conducirá la locura desatada por [la Declaración] Nostra Aetate [de Pablo VI, en 1965]? No hace falta ser profeta para predecir que si la lógica interna de ese documento revolucionario se desplegara hasta sus últimas consecuencias (y, a vista humana, resulta difícil vislumbrar otro desenlace…), se llegaría ineluctablemente a la apostasía generalizada y los fieles, debidamente aclimatados desde hace décadas por lobos despiadados disfrazados de ovejas a esa mutación radical de la Fe que es la impostura del ecumenismo «judeo-cristiano», se encontrarían preparados para acoger al «mesías» que espera la Sinagoga, y que no es otro que el Anticristo, como nos lo advierte claramente Nuestro Señor profetizando ante los judíos incrédulos de su época: «Yo he venido en nombre de mi Padre y vosotros no me habéis recibido; otro vendrá en su propio nombre y vosotros lo recibiréis» (Jn. 5, 43). (...)


17. Durante una homilía pronunciada el viernes 20 de diciembre de 2013 en la capilla de la Casa Santa Marta, en el Vaticano, Francisco dijo estas palabras, refiriéndose a la Virgen María : «Ella estaba silenciosa, pero en su corazón, ¡cuántas cosas le decía al Señor! ¡Tú, aquel día, me dijiste que sería grande; me dijiste que le darías el trono de David, su padre, que reinaría para siempre y ahora lo veo aquí! ¡La Virgen era humana! Y tal vez tenía ganas de decir: ¡Mentiras! ¡Me han engañado!» Estas palabras son sencillamente escandalosas. La Tradición nunca ha atribuido a María sentimientos de revuelta ante el sufrimiento. Su disposición permanente en toda circunstancia fue la que tuvo el día de la Anunciación: «He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra» (Lc. 1, 38). La Iglesia venera a María como Reina de los Mártires, lo que no habría sido posible si no hubiese consentido en realizar el infinito sacrificio que Dios le pedía: hacer entrega de la vida de su divino Hijo con miras a la salvación de la humanidad caída, y del cual ella era plenamente consciente desde la profecía que le hiciera Simeón el día de la Presentación del Niño Jesús en el Templo: «Y a tí una espada te atravesará el alma para que se descubran los pensamientos de muchos corazones» (Lc. 2, 35). Ningún signo de rebeldía ni de ignorancia en María, sino una completa sumisión a la voluntad divina y una total conciencia en su acto libre y voluntario de consentimiento en la inmolación de su divino Hijo por la salvación de los hombres (...). Esa es la doctrina tradicional de la Santa Iglesia de Dios, en conformidad con la Revelación divina.

18. Como consecuencia de todos esos gestos políticamente muy correctos y mediáticamente irresistibles, Francisco fue elegido «Hombre del año» por la edición italiana de la revista Vanity Fair. Otro tanto hizo la revista estadounidense Time tres días después, dedicándole la tapa con el título «El Papa del pueblo». (...) Tiempo después, en diciembre, la revista Time lo eligió también «Hombre del año 2013» (...). En el mismo mes de diciembre, la célebre revista de la comunidad homosexual estadounidense, The Advocate, le otorgó igualmente el premio de «Persona del año 2013», (...) A Francisco fue dedicada también la tapa de la famosísima revista pop estadounidense RollingStone del mes de febrero, bajo el título ‘Pope Francis: The times they are a-changin’ (Papa Francisco: Los tiempos están cambiando), que retoma el nombre de la legendaria canción contestataria de Bob Dylan de los años 60’ para aplicarlo a su acción durante su primer año de pontificado.

Time, Vanity Fair, The Advocate, Rolling Stone: estamos hablando de cuatro de las publicaciones emblemáticas de la cultura subversiva, libertaria y decadente que prevalece en el mundo occidental desde el final de la segunda guerra mundial. Las cuatro hacen de Francisco su «héroe» del «progreso», su icono del «cambio», ven en él la encarnación de la apertura mental hacia la «modernidad» y las cuatro se deshacen en alabanzas ditirámbicas hacia su persona. DE NADA SIRVE NEGAR LA REALIDAD. Por difícil que sea hay que mirarla de frente: esto es algo que no tiene precedentes en la historia de la Iglesia y que no puede sino turbar profundamente el alma de los fieles.

En estos tiempos diabólicos en los que la confusión reina soberanamente en la inmensa mayoría de las almas, no debe perderse de vista que, en lo que atañe a nuestras relaciones con el mundo, el cual se halla «enteramente bajo el imperio del Maligno» (1 Jn. 5, 19), nuestro Divino Maestro nos advirtió explícitamente: «Si el mundo os odia, sabed que me odió a mí antes que a vosotros. Si fueseis del mundo, el mundo amaría lo que le pertenece; pero como no sois del mundo, porque Yo os saqué del mundo, el mundo os odia» (Jn. 15, 18-19).

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Estoy descorazonado por verme en conciencia obligado a escribir esto. Entristecido en grado sumo. Anonadado, a decir verdad. ¡Cómo desearía que las cosas fuesen diferentes! Poder confiar y dejarme guiar. Me horroriza la oposición a la autoridad, la disputa, el conflicto: es una actitud ajena a mi naturaleza. Cada día imploro al Señor tenga a bien abreviar esta situación tan penosa, humanamente insoportable. A la espera de que Él se digne a intervenir, me resulta imposible guardar silencio. A pesar de que querría poder hacerlo. Más de lo que podría imaginarse. Pero sencillamente no puedo: me sentiría avergonzado de mí mismo. La hora es grave. La confusión reina. El mal es profundo. Callar es volverse cómplice. Lo que está en juego es vital: se trata, ni más ni menos, que de lograr conservar la Fe. Y de seguir profesándola públicamente. (...) Hay que dar testimonio, «a tiempo y a destiempo», nos exhorta San Pablo (2 Tim. 4,2). Como saben, testigo, en griego, se dice mártir. Esa es nuestra situación. En sentido literal, quizás aún no en nuestros países, pero en el figurado muy a menudo, y en todas partes.

Les saludo fraternalmente en el Señor. Quiera Él alumbrar nuestro camino terrestre con su claridad divina y guiar nuestros pasos hacia la gloria de su Reino venidero. Maran atha: «¡Ven, Señor Jesús!» (Ap. 22,20)

Terminado el dos de febrero de 2014, en la solemnidad de la Presentación del Niño Jesús en el Templo y de la Purificación de la Santísima Virgen María.

Alejandro Sosa Laprida

[En términos generales, estoy completamente de acuerdo con este autor, al que desconozco. Los hechos son los hechos. Y lo que el Papa ha dicho o ha hecho, lo ha dicho o lo ha hecho. Eso es algo indiscutible. No obstante, cabría hacer algunos matices o precisiones, en algunos puntos muy concretos, con lo que el artículo quedaría más completo, en mi opinión. Tal vez lo haga. Por otra parte, y en honor a la verdad, aunque ya he hecho alusión a ello más de una vez, debo recordar que, en bastantes ocasiones he omitido una serie de frases del autor y en otras (muy pocas) he resumido lo que quería decir; todo ello por motivos de brevedad. En fin, sea de ello lo que fuere, creo sinceramente haber expresado con fidelidad las ideas que el autor quería comunicar]

domingo, 30 de marzo de 2014

Un año de Pontificado del Papa Francisco (6 de 7)


[Continúo el largo artículo de Alejandro Sosa Laprida, resumiéndolo bastante. Añado, de mi parte, algunas imágenes relacionadas con la situación en cuestión, además de los subrayados, negritas, cursivas, colores, corchetes, puntos suspensivos (que indican que el contenido es mayor); he cambiado también el orden de algunos puntos para que vayan en orden cronológico, etc...]

Habría muchas otras declaraciones y gestos del papa Francisco que se podrían calificar cuando menos de perturbadores y que se prestarían a un prolongado desarrollo, del que me abstendré aquí en aras de la brevedad, y de los cuales he seleccionado tan sólo algunos a modo de ejemplo, tomados de una extensa lista que por cierto no deja de acrecentarse día tras día a una velocidad vertiginosa…



1. La noche de su elección,13 de marzo de 2013, Francisco se presentó como el «Obispo de Roma», sin pronunciar la palabra «Papa». (...) Calificándose a sí mismo exclusivamente con el título de Obispo de Roma (y no de Papa, Soberano Pontífice o Vicario de Cristo) Francisco realiza un gesto inédito en la historia de la Iglesia, claramente revolucionario, que menoscaba (...) la autoridad de la Sede Romana.

2. El mismo día, antes de impartir la bendición apostólica a los fieles congregados en la plaza San Pedro, Francisco pidió a la muchedumbre que ella rezara primero por él para que Dios lo bendijese. El simbolismo del gesto es claro: la bendición ya no procede de lo alto, a través del Papa que recibió su investidura de derecho divino, y que él hace descender luego directamente sobre los fieles. Nos encontramos ante un gesto que evoca los principios democráticos revolucionarios, según los cuales el poder emana del pueblo, única fuente de legitimidad para el ejercicio de la autoridad.


3El 16 de marzo de 2013, al final de la audiencia otorgada a los periodistas del mundo entero en la sala Pablo VI del Vaticano, Francisco les dio una bendición totalmente atípica, una «bendición silenciosa, respetando la conciencia de cada uno»No hizo el signo de la Cruz sobre la multitud de periodistas ni pronunció el santo nombre de las Tres Personas Divinas. Lo que nos enseñó Jesús se sitúa en las antípodas de esa falsa noción de respeto: «Todo poder me ha sido dado en el cielo y en la tierra. Id pues y enseñad a todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a observar todo cuanto os he mandado» (Mt. 28, 18-20). Nuestro Divino Maestro nos ha dicho también: «A todo el que me confesare delante de los hombres, yo también lo confesaré delante de mi Padre, que está en los Cielos; pero a todo el que me negare delante de los hombres, yo lo negaré también delante de mi Padre, que está en los Cielos» (Mt. 10, 32-33) (...)

4. Durante esa misma audiencia dijo que deseaba «una Iglesia pobre para los pobres». Es un deseo novador y completamente extraño a la enseñanza y a la práctica bimilenaria de la Iglesia«María, tomando una libra de ungüento de nardo legítimo de gran valor, ungió los pies de Jesús y los enjugó con sus cabellos, y la casa se llenó del olor del ungüento. Uno de sus discípulos, Judas Iscariote, el que habría de entregarlo, dijo -¿Por qué este ungüento no se vendió por trescientos denarios y se dio a los pobres?» (Jn. 12, 3-5).


5El 28 de marzo de 2013 ,con ocasión de la ceremonia del lavatorio del Jueves Santo celebrada en un centro de detención de menores de Romaentre las personas que representaban a los doce apóstoles había mujeres y musulmanes, lo que infringe gravemente la tradición litúrgica, la que ha recurrido siempre a hombres bautizados, ya que las mujeres no son admitidas al sacerdocio cristiano ni los infieles a las ceremonias litúrgicas. (...) La Santa Cena del Señor no fue pues celebrada en la basílica de San Pedro, ni en la catedral de San Juan de Letrán, en presencia del clero y de los fieles romanos y de los peregrinos procedentes del mundo entero para asistir a las festividades de la Semana Santa, sino nada menos que en una cárcel, lugar por completo inconveniente para una acción litúrgica, en presencia de una mayoría de no católicos, en una ceremonia confidencial, inaccesible para los fieles… (...) Visitar a los prisioneros es ciertamente una acción muy laudable, puesto que es una obra de misericordia. En cambio, servirse de ella como pretexto para rebajar el culto divino celebrando la Misa in Cena Domini en una cárcel, sin clero ni feligreses, sin predicación sobre la institución de la Eucaristía y del sacerdocio cristiano por Nuestro Señor, invitando a participar a infieles en la ceremonia, dista mucho de ser una acción laudable (...): Fieles, casi no había. Fotos e imágenes para la televisión, sí. Y dieron la vuelta al mundo. 


6. Con ocasión de su homilía en la Casa Santa Marta, en el Vaticano, el 22 de mayo de 2013, Francisco dijo que el Señor salvó «a todos los hombres» por la Sangre de Cristo, y que de este modo se convierten en «hijos de Dios, no sólo los católicos, todos, los ateos también» (...)

7. Francisco recibió a José Mujica, presidente de Uruguay, el sábado 1 de junio de 2013 con motivo de una larga audiencia privada. Luego de ella declaró a la prensa sentirse «muy feliz de haber podido discutir con un hombre sabio»


[Este hombre «sabio» fue miembro de los Tupamaros, una de las principales organizaciones terroristas latino-americanas durante los años 60’/70’, cuya actividad criminal comenzó mucho antes del golpe de estado militar de 1973. Pasó 15 años en la cárcel, condenado por asesinato, secuestro y actos de terrorismo. Fue liberado en 1985, «amnistiado» por el gobierno de Julio Sanguinetti. Mujica se negó a asistir a la ceremonia de inauguración del nuevo pontificado, en razón de su ateísmo militante]




Cabe precisar que su gobierno aprobó la ley autorizando el aborto en octubre de 2010, la del «matrimonio» homosexual y de la adopción «homo-parental» en abril de 2013 y la de la legalización del cultivo, la venta y el consumo de marihuana en diciembre de 2013. Que un hombre de Iglesia [en este caso el Papa] pueda recibir en audiencia pública a semejante individuo, dejarse fotografiar a su lado sonriente y dándole un abrazo, para luego hacer de él un elogio encendido a la prensa es algo que supera lo imaginable


8. Al igual que la primera misiva oficial de Francisco no había tenido por destinatarios a católicos, sino a los judíos de Roma, así también su primer viaje oficial tuvo por beneficiario a gente de otra religión (...) En efecto, el 8 de julio de 2013 acudió a Lampedusa, en memoria de los inmigrantes clandestinos musulmanes que se ahogaron tratando de alcanzar esa isla italiana desde África en el transcurso de los últimos quince años. (...) Y eso en el mismo momento en que Europa, enteramente descristianizada, observa como el Islam se vuelve de manera irresistible la religión preponderante, especialmente gracias a la inmigración masiva de musulmanes procedentes de África.

9. Con ocasión de las JMJ celebradas del 22 al 29 de julio 2013 en Río de Janeiro, Francisco declaró, durante una entrevista de prensa concedida a la televisión brasileña, que «si un niño recibe su educación de los católicos, protestantes, ortodoxos o judíos, eso no me interesa. Lo que le interesa es que lo eduquen y que le den de comer». Tales palabras no requieren comentario. A condición, evidentemente, de no haber perdido la Fe.

10. El 28 de agosto de 2013 Francisco recibió en la basílica de San Pedro un grupo de 500 jóvenes peregrinos de la diócesis de Piacenza. Hacia el final, les pidió: «recen por mí, porque este trabajo es insalubre, no hace bien». La misión de pastor universal de las almas, de vicario de Nuestro Señor Jesucristo en la tierra para «apacentar a sus ovejas» (Jn. 21,17) y para «confirmar a sus hermanos en la Fe» (Lc. 22, 32) no constituye para él más que un trabajo, y para colmo, insalubre (...)

11. El 7 de septiembre de 2013 Francisco organizó una jornada de oración y de ayuno por la paz en Siria, lo que es en sí mismo algo laudable. Desgraciadamente, este evento fue convocado siguiendo el espíritu del falso ecumenismo conciliar de Nostra Aetate y de Asís, puesto que extiende la invitación «a todos los cristianos de otras confesiones, a los hombres y mujeres de cada religión, así como a los hermanos y hermanas no creyentes». Esto se opone diametralmente tanto a la doctrina como a la práctica constante de la Iglesia hasta el Vaticano II (...)


12. El 12 de septiembre de 2013 Francisco recibió en audiencia privada al religioso peruano Gustavo Gutiérrez, sacerdote modernista, izquierdista y subversivo, quien diera origen al nombre de «teología de la liberación» gracias a su libro homónimo publicado en 1971. Este «teólogo», cómplice de los movimientos marxistas y tercermundistas latinoamericanos comprometidos en la lucha armada revolucionaria, considera que la salvación cristiana pasa por la emancipación de las servidumbres terrenas (...)

13. En el reportaje concedido a las revistas culturales jesuitas, efectuado por el Padre Antonio Spadaro s.j., director de La Civittà Cattolica, en el mes de agosto de 2013 y publicado en L’Osservatore Romano del 29 de septiembre de 2013, Francisco expresó un punto de vista totalmente novador en lo que concierne la naturaleza de la virtud teologal de la Fe (...) He aquí sus declaraciones: « Si alguien dice que encontró a Dios con una certeza total y que no deja ningún margen de incertidumbre, significa que algo no funciona (…) El riesgo de buscar y de hallar a Dios en todo es entonces la voluntad de explicitar demasiado; de decir con certeza humana y arrogancia: ‘‘Dios está aquí’’. Así sólo encontraremos un Dios a nuestra medida (…) Quien hoy día no aspira sino a soluciones disciplinares, quien tiende de manera exagerada a la ‘‘seguridad’’ doctrinal, quien busca obstinadamente recuperar el pasado perdido, tiene una visión estática y no evolutiva. De este modo, la Fe se vuelve una ideología como cualquier otra»

14. Francisco reiteró la misma idea en su Mensaje para la jornada de las comunicaciones sociales, presentado el 23 de enero de 2014, en el cual sostiene que «dialogar significa estar convencido que el otro tiene algo bueno para decirnos, hacerle un lugar a su punto de vista, a sus proposiciones. Dialogar no significa renunciar a sus propias ideas y tradiciones, pero sí a la pretensión de que sean únicas y absolutas». Se observará la contradictio in terminis flagrante de la última frase, y forzoso es comprobar que con tales principios se firma, ni más ni menos, la sentencia de muerte de la Fe, para naufragar en los abismos del subjetivismo y del relativismo modernistas más explícitos.
(Continuará)

sábado, 29 de marzo de 2014

Un año de pontificado del papa Francisco (5 de 7)


5. Francisco y la masonería  [por Alejandro Sosa Laprida]

En 1999 el cardenal Bergoglio fue elegido miembro honorario del Rotary Club de la ciudad de Buenos Aires. En 2005, recibió el premio anual que el Rotary atribuye al «hombre del año», el Laurel de Plata. Esta entidad, fundada en 1905 en la ciudad de Chicago, USA, por el masón Paul Harris, es una asociación cuyos vínculos con la francmasonería son de público conocimiento: es un semillero de masones y el marco en el que se desarrollan sus iniciativas «caritativas». Un porcentaje importante de rotarios pertenecen a las logias, a punto tal que el Rotary, junto al Lion’s Club, son considerados como los atrios del templo masónico. 


He aquí lo que decía el obispo de Palencia, España, en una declaración oficial: «El Rotary profesa un laicismo absoluto, una indiferencia religiosa universal y trata de moralizar las personas y la sociedad por medio de una doctrina radicalmente naturalista, racionalista e incluso atea» (Boletín eclesiástico del obispado de Palencia, n° 77, 1/9/1928, p. 391). Esta condenación fue confirmada por una declaración solemne del arzobispo de Toledo, el cardenal Segura y Sáenz, primado de España, el 23 de enero de 1929. Dos semanas más tarde, la Sacra Congregación Consistorial prohibió la participación de los sacerdotes en reuniones rotarias, en calidad tanto de miembros como de invitados: es el célebre «non expedire» del 4 de febrero de 1929. Esta prohibición sería reiterada por un decreto del Santo Oficio del 20 de diciembre de 1950

El día de la elección pontifical del cardenal Bergoglio, el 13 de marzo de 2013, el Gran Maestre de la francmasonería argentina, Ángel Jorge Clavero, rindió tributo al nuevo pontífice saludándolo calurosamente. 

Ángel Jorge Clavero, Gran Maestre

Masonería Argentina Designación del Cardenal

PalermOnLine Noticias. Ciudad de Buenos Aires 13 marzo, 2013

La Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones, institución enraizada con nuestra Patria desde 1857, saluda la designación del compatriota Cardenal Jorge Bergoglio como Papa Francisco I.

Hombre de vida austera y consagrada a sus devociones, la designación del nuevo pontífice de la Iglesia Católica supone un alto reconocimiento para la Nación Argentina.

En la Masonería Argentina, sustentada en los principios de la tolerancia, el respeto profundo a las convicciones íntimas, la libertad, la igualdad y la fraternidad, militan hermanos que profesan o adhieren a esa fe religiosa junto a otros que pertenecen a otros credos, son agnósticos o carecen de fe. En nombre de todos, la Gran Logia de la Argentina saluda al Cardenal compatriota que acaba de alcanzar tan alta distinción mundial.

Ángel Jorge Clavero

Gran Maestre

La logia masónica judía B’nai B’rith hizo otro tanto: «Estamos convencidos que el nuevo papa Francisco seguirá obrando con determinación para reforzar los lazos y el diálogo entre la iglesia católica y el judaísmo y continuará la lucha contra todas las formas de antisemitismo», declaró la logia francesa, mientras que la argentina aseveró que reconocen en Francisco a «un amigo de los judíos, a un hombre dedicado al diálogo y comprometido en el encuentro fraterno» y aseguran estar convencidos de que durante su pontificado «conservará el mismo compromiso y podrá poner en práctica sus convicciones en el camino del diálogo inter-religioso»

Cardenal Bergoglio, en la Noche de los Cristales Rotos el 12 de Noviembre de 2012

B’Nai B’rith Argentina saluda a Francisco I 

En la foto el Cardenal Jorge Mario Bergoglio, hoy Papa Francisco I, realizando las reflexiones finales en el acto de Conmemoración de la Noche de los Cristales Rotos, el 12 de noviembre de 2012 en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires. Frente a él seis velas que fueron encendidas en recordación de los 6 millones de judíos muertos en la Shoá. 

B’nai B’rith Argentina saluda la elección del Cardenal Jorge Mario Bergoglio como Francisco I.

El Cardenal Jorge Mario Bergoglio es un católico comprometido con el diálogo interreligioso y ha cimentado una sólida relación fraterna con la comunidad judía argentina, en particular con B´nai B´rith que ha sido gratificada con su trato cordial y sincero. B´nai B´rith realizó con su apoyo la conmemoración de la Noche de los Cristales Rotos en distintas iglesias de la Diócesis de Buenos Aires, entre ellas en dos oportunidades la Catedral Metropolitana de la Ciudad de Buenos Aires. También en dos oportunidades fue él quien hizo las reflexiones finales tras la lectura del texto litúrgico “De la muerte a la esperanza” , siendo la más reciente el pasado 12 de noviembre de 2012. La celebración de la Pascua Judía en la Basílica de San Francisco en el año 2009 también contó con su apoyo

Reconocemos en Francisco I a un amigo de los judíos, un hombre consustanciado con el diálogo y comprometido en el encuentro fraterno.

Estamos seguros que en su mandato papal podrá mantener el mismo compromiso y poner en acción sus convicciones en el camino del diálogo interreligioso.


El director de asuntos inter-religiosos de la B’nai B’rith, David Michaels, asistió a la ceremonia de investidura del nuevo papa, el 19 de marzo y al día siguiente participó a la audiencia dada por Francisco a los líderes de las diferentes religiones en la Sala Clementina. Se habían dado cita dieciséis personalidades judías en representación de ocho organizaciones internacionales judías, entre quienes se hallaba el rabino David Rosen, director del Comité Judeo-Americano (American Jewish Committee), quien declaró, en una entrevista concedida a la agencia Zenit, que desde el Concilio Vaticano II «la enseñanza de la Iglesia y su enfoque de los judíos, del judaísmo y de Israel han tenido una transformación revolucionaria»

Al día siguiente de su elección, el Gran Oriente de Italia emitió un comunicado en el cual el Gran Maestre Gustavo Raffi decía que «con el Papa Francisco ya nunca nada será como antes. Esta elección ha sido una apuesta indiscutible de la fraternidad por una Iglesia de diálogo, no contaminada por la lógica ni las tentaciones del poder temporal (…) Nuestra esperanza es que el pontificado de Francisco marque el regreso de la Iglesia-Palabra en lugar de la Iglesia-Institución, y que él promueva el diálogo con el mundo contemporáneo (…) siguiendo los principios de Vaticano II (…) Tiene la gran oportunidad de mostrar al mundo el rostro de una Iglesia que debe recuperar el anuncio de una nueva humanidad, no el peso de una institución que defiende sus privilegios»

El 16 de marzo, en un nuevo artículo del Gran Oriente de Italia, esta vez anónimo, el lector se entera de que existen tres miradas diferentes en los miembros del GOI: la de los que son escépticos en cuanto al progresismo de Francisco, la de los que prefieren guardar un cauto silencio y juzgarlo luego por sus actos y, finalmente, la de los que exhiben la convicción de que será un papa «innovador y progresista, basándose en el hecho de que algunos Hermanos aseguran haber contribuido indirectamente, en el interior del Cónclave, por intermedio de amigos fraternos, a la elección de un hombre capaz de regenerar la Iglesia Católica y la sociedad humana en su conjunto». 

Ese punto de vista se ve reforzado por el hecho de que el cardenal Bergoglio, durante el cónclave de 2005, había sido apadrinado por el cardenal Carlo María Martini, fallecido el 31 de agosto de 2012, desaparición saludada por el GOI en un comunicado fechado el 12 de septiembre en los siguientes términos: «Ahora que las celebraciones retóricas y las condolencias pomposas han dejado lugar al silencio y al duelo, el Gran Oriente de Italia saluda con afecto al Hermano Carlo María Martini, quien ha partido hacia el Oriente Eterno»

Cardenal Carlo María Martini
Y el 28 de julio de 2013, con ocasión del deceso del cardenal Ersilio Tonini, masón reconocido, el Gran Maestre Gustavo Raffi le rindió tributo asegurando que llora «al amigo, al hombre del diálogo con los masones, al maestro del Evangelio social. Hoy la humanidad es más pobre, como lo es igualmente la Iglesia Católica». Pero a renglón seguido se apresura a añadir que, a despecho de esa gran pérdida, «la Iglesia del Papa Francisco es una Iglesia que promete ser respetuosa de la alteridad y compartir la idea que el Estado laico favorece la paz y la coexistencia de las diferentes religiones (!!!)». 

El límpido homenaje tributado a Francisco por el Gran Maestre del Gran Oriente de Italia (GOI) es un testimonio por demás inquietante con relación a su pontificado. Como prueba de ello, y limitándonos a tan sólo uno de los abundantes textos pontificales referidos a la masonería, he aquí lo que decía León XIII en su encíclica Humanum Genus, del 20 de abril de 1884: «En nuestra época, los autores del mal parecieran haberse coaligado en un inmenso esfuerzo, bajo el impulso y con la ayuda de una sociedad diseminada por un gran número de lugares y fuertemente organizada, la sociedad de los francmasones. Éstos, sin disimular ya sus intenciones, rivalizan de audacia entre ellos contra la augusta majestad de Dios, maquinando abiertamente y en público la ruina de la Santa Iglesia, con la finalidad de lograr despojar, si lo pudiesen, las naciones cristianas de los beneficios que ellas han recibido de Jesucristo, nuestro Salvador».
(Continuará)

viernes, 28 de marzo de 2014

Un año de pontificado del papa Francisco (4 de 7)


4. La ideología homosexualista  [por Alejandro Sosa Laprida]

[Muchos párrafos están abreviados, al objeto de no alargar el artículo más de lo estrictamente necesario. En todo caso, se reflejan la mayoría de las ideas expuestas por el autor, aunque no todas]


Con motivo de una conferencia de prensa dada el 29 de julio de 2013 en el vuelo entre Río de Janeiro y Roma, de regreso de las JMJ, Francisco pronunció la frase siguiente: «Si una persona es gay y busca al Señor con buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgar?» Frase extremadamente ambigua y perturbadora (...) ¿Por qué no haberse apresurado a añadir, para evitar malentendidos, que si bien no se juzga moralmente a la persona que padece esta tendencia, el pasar al acto, en cambio, constituye un comportamiento gravemente desordenado en el plano moral? 
Sorprendentemente no lo hizo, y naturalmente, al día siguiente, la abrumadora mayoría de la prensa mundial intituló el artículo dedicado a la atípica conferencia de prensa pontifical retomando textualmente la pregunta formulada por Francisco. ¿Podrá hablarse de impericia de parte de alguien que domina a la perfección el arte de la comunicación mediática? Resulta difícil creerlo… Y aun cuando así fuera, el contexto exigía eliminar todo riesgo de ambigüedad efectuando inmediatamente las precisiones del casoMas las precisiones jamás llegaron. Ni durante la conferencia de prensa ni después. Ni de su boca, ni de la del servicio de prensa del Vaticano


(…) En la extensa entrevista concedida por Francisco a las revistas culturales jesuitas los días 19, 23 y 29 de agosto de 2013 y publicada en l’Osservatore Romano del 21 de septiembre, el Papa Francisco habría podido dar muestras de claridad acerca de esta espinosa cuestión, cortando por lo sano las polémicas que sus desafortunadas declaraciones habían suscitado y disipando drásticamente la confusión y la inquietud generalizada que habían provocado. Pero no fue eso lo que hizo: «En Buenos Aires recibí cartas de personas homosexuales heridas socialmente porque se sienten desde siempre condenados por la Iglesia. Pero eso no es lo que la Iglesia quiere. Durante el vuelo de regreso desde Río de Janeiro dije que si una persona homosexual tiene buena voluntad y está buscando a Dios, yo no soy quien para juzgar. Al decir eso, dije lo que indica el Catecismo [de la Iglesia Católica]. La religión tiene derecho a expresar su opinión al servicio de las personas, pero Dios nos ha creado libres: la injerencia espiritual en la vida de la gente no es posible. Un día alguien me preguntó de manera provocante si yo aprobaba la homosexualidad. Yo le respondí con otra pregunta: ‘‘Dime: Dios, cuando mira a una persona homosexual, ¿aprueba su existencia con afecto o la rechaza condenándola?’’ Siempre hay que considerar a la persona. Entramos aquí en el misterio del hombre. En la vida cotidiana, Dios acompaña a la gente y nosotros debemos acompañarla tomando en cuenta su condición. Hay que acompañar con misericordia. Cuando esto sucede, el Espíritu Santo inspira al sacerdote para que diga la palabra más adecuada.» Habría mucho para decir respecto a estas declaraciones ... excepto que destaquen por su claridad. En aras de la concisión, sólo haré algunas observaciones:

1. Contrariamente a lo que afirma, sus dichos brillan por su ausencia en el Catecismo. En éste se encuentra claramente expuesta la doctrina de la Iglesia (§ 2357 a 2359), precisamente lo que Francisco NO HIZO en la entrevista, durante la cual cultivó la ambigüedad, usó un lenguaje demagógico y añadió aún más confusión.

2. Resulta inconcebible escucharlo decir que «la religión tiene derecho a expresar su opinión al servicio de las personas.» ¿Qué religión? ¿O se trata de las religiones en general? (...)  Lenguaje sorprendente en la boca de quien se encuentra sentado en el trono de San Pedro… ¿Por qué no decir simplemente «la Iglesia»? Y, sobre todo,  corresponde proclamar sin ambages que la Iglesia no expresa de ninguna manera «su opinión». Ella instruye a las naciones, en conformidad con el mandato que recibiera de su Divino Maestro: «Id y enseñad a todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a observar todo cuanto os he mandado.» (Mt. 28, 19-20)

3. Y a renglón seguido añade: «pero Dios nos ha creado libres: la injerencia espiritual en la vida de la gente no es posible.»  Otra ambigüedad, pero rasgo clásico ya en labios de Francisco… porque si el hombre puede, en virtud de su libre arbitrio, negarse a obedecer a la Iglesia, no es en cambio moralmente libre de hacerlo: la Iglesia ha recibido de Jesucristo el poder de obligar las conciencias de sus fieles (Mt. 18, 15-19). Pretender que «la injerencia espiritual en la vida de la gente no es posible» equivale a divinizar la conciencia individual y a hacer de ella un absoluto. (...)

4. Finalmente, el hecho de responder a una pregunta -¿aprueba la homosexualidad?- con otra pregunta (...) es una respuesta en la que se halla de nuevo la ambigüedad, (...) al no distinguir entre la condenación del pecado y la del pecador, y dando a entender que el hecho de «aprobar la existencia» (¡sic!) del pecador volvería inútil la reprobación que su acto pecaminoso exige. Sin embargo Nuestro Señor nos enseñó a hablar de otro modo: «Que vuestro lenguaje sea sí, sí; no, no; todo el resto proviene del Maligno» (Mt. 5, 37). 

Retomemos nuestra conferencia de prensa aérea, tras la celebración de las JMJ de Río de Janeiro. Francisco agregó que esas personas «no deben ser discriminadas, sino integradas en la sociedad» ... ¿Pero a qué personas hace alusión? ¿A aquellas que sin pudor alguno se proclaman «gay» o a las que, padeciendo sin culpa de su parte la mortificante inclinación contra-natura se esfuerzan meritoriamente por vivir decentemente? Una ambigüedad suplementaria que naturalmente permanecerá sin aclaración vaticana, pero cuya interpretación «progresista» abandonada a los «medios de información masiva» será la que se impondrá masivamente en el imaginario colectivo

Pero a decir verdad, hay algo peor que la recurrente ambigüedad bergogliana presente en esta afirmación (...). Me refiero a que sus palabras no sólo cultivan la ambigüedad, elemento suficiente para cuestionarlas, sino que son pura y simplemente falsas(...) ¿En dónde reside la falsedad? Pues en el hecho de que, incluso en el segundo caso de la disyuntiva, es perfectamente legítimo y razonable efectuar ciertas discriminaciones que, atendiendo al bien común social, marginen a esas personas en determinados contextos. Eso es, por ejemplo, lo que la Iglesia siempre ha hecho en lo tocante al sacerdocio, a la vida religiosa y a la educación de los niños. 

(...) Y así, por ejemplo, los ideólogos de la causa homosexualista, los organizadores de las Gay Pride y los militantes de asociaciones subversivas del estilo de Act-Up, al igual que los acólitos de la secta LGBT, no sólo no tienen derecho a ser «integrados a la sociedad» sino que deberían verse privados de libertad y apartados sin miramientos de la vida social por atentado contra el pudor y corrupción de la juventud. [Lo que evidentemente no ocurre]

Volviendo de nuevo a la conferencia pontifical en pleno vuelo, asistimos pasmados a la prosecución del extraño discurso de Francisco ante un auditorio cautivado por su desarmante espontaneidad y por el tenor altamente mediático de sus palabras: «El problema no es tener esta tendencia, sino de hacer lobying, eso es lo grave, porque todos los lobbies son malos». (...) esta aseveración (...) no resiste el menor análisis (...) Pretender que la homosexualidad no sea algo problemático, sino solamente el hacer «lobbying», es una falacia que contribuye a trivializar la homosexualidad y a volverla aceptable

Finalmente, es preciso afirmar que, contrariamente a lo que sostiene Francisco, ningún lobby es intrínsecamente perverso. Efectivamente, dado que un lobby es «un colectivo que realiza acciones dirigidas a influir ante la administración pública para promover decisiones favorables a los intereses de ese sector concreto de la sociedad» (Wikipedia). Un lobby será bueno en la medida en que combata por causas justas y será malo cuando lo haga por causas inicuas. Así las acciones conducidas por los grupos feministas en favor del aborto son reprobables, mientras que las realizadas por los grupos pro-vida en su lucha contra la legalización de dicho crimen son encomiables [Un lobby malo y un lobby bueno, podríamos decir]

Esas declaraciones del Papa han sembrado confusión entre los católicos y han favorecido objetivamente a los enemigos de Dios, quienes combaten encarnizadamente para que se acepten los supuestos «derechos» de los homosexuales en el interior de la Iglesia y en la sociedad civil. Prueba de ello es que la más influyente publicación de la comunidad LGBT de los Estados Unidos,The Advocate, eligió a Francisco como la «Persona del año2013», deshaciéndose en alabanzas hacia él por su actitud de apertura y de tolerancia hacia los homosexuales. 

(Continuará)